Hace unos años, cuando estaba en la escuela y tenÃa que encontrar pretextos para no hacer mi tarea por las tardes, pasaba mi tiempo en Wikipedia, leyendo de artÃculo en artÃculo hasta terminar de regreso en la ArmonÃa de las Esferas.
Entre otras cosas, me perdÃa por horas leyendo sobre trastornos psicológicos y adjudicándome cada sÃntoma del que leÃa. Cada semana tenÃa una enfermedad diferente. No podÃa dormir en las noches pensando en que seguramente no podÃa dormir por el insomnio que me causaba algún trastorno de ansiedad generalizada.
HabÃa leÃdo tanto sobre la mente que mi propia mente estaba confundida. Si bien habÃa ido al psicólogo y tenÃa situaciones en las que debÃa trabajar, nada habÃa sido tan frustrante como el tener que convencerme a mà misma de que la mayorÃa de mis trastornos eran imaginarios. Como mis amigos de la infancia, que seguramente eran producto de alguna esquizofrenia en desarrollo.
Si le dedicas tu vida entera a algo en especÃfico, vas a terminar convirtiéndote en ello.
En varias ocasiones me convencà de que tenÃa un trastorno obsesivo compulsivo porque tengo manÃas como no poder evitar tocar el lado opuesto exacto de mi cuerpo cuando toco algo por accidente, o porque cuento las lÃneas de la carretera o porque sumo los números en las placas de los carros hasta convertirlos en una sola cifra.
Alguna vez creà tener bipolaridad, pero sólo estaba viendo alguna pelÃcula de Christopher Nolan. TodavÃa hay ocasiones en las que creo tener paranoia, pero sólo estoy siendo paranoica. Aún tengo ataques de pánico que tan reales como son, lo que sigue después es el problema, ya que son el sÃntoma de muchos otros trastornos que me convenzo de tener una y otra vez.
El problema radica en que tú decides lo que eres. Si le dedicas tu vida entera a algo en especÃfico, vas a terminar convirtiéndote en ello. Asà perdà tiempo, esfuerzo y a varios amigos. Por eso es importante aprender a tomar el control ante las situaciones y entender que hasta nuestra propia mente nos puede engañar sin darse cuenta. Y que no podemos dejarnos llevar por una idea sin analizarla antes con la cabeza bien frÃa, porque como nada es absoluto, toda realidad es engañosa. Quién sabe. Quizá es algún trastorno de despersonalización. Quizá sólo soy hipocondriaca.
Publicado en: La Crónica de Hoy
