El slogan de Google dice “Don’t be evil” que se traduce como “No seas malvado”. Sin embargo, Google tiene archivada toda tu información, con la cuál puede generar contenido adecuado para tus preferencias y producir dinero para sus empresas. Pero si no le brindas información suficiente para crear un algoritmo adecuado para ti, no hay problema, porque puede fácilmente bombardearte por dÃas con información sobre temas especÃficos que, sin darte cuenta, estarás disfrutando pasado un tiempo.
¿Recuerdas esa canción que te sugirió Youtube y que ahora está en tu iPod? Fue Google. Es como cuando hay un sonido constante por un periodo de tiempo tan largo, que dejas de escucharlo. Pero sigue ahÃ. Google es como el cliché de las pelÃculas de ciencia ficción de los ochentas en los que la máquina se vuelve contra el hombre. Y es que vivimos en una sociedad en la que si no estás en alguna red social, no existes.
Google sabe quién proyectas ser, quién eres realmente y tiene una idea muy precisa acerca de quién serás en el futuro.
Google conoce tu fecha de cumpleaños, tus preferencias musicales y tu número de teléfono; Google sabe quién es tu mejor amigo, quién te gusta y a quién le dejaste de hablar. Google sabe quién proyectas ser, quién eres realmente y tiene una idea muy precisa acerca de quién serás en el futuro. Google sabe dónde estás. Google es ese hombre peligroso que fingÃa ser tu amigo en el chat del que te advertÃa tu abuelita cuando llegó el Internet a tu vida. En sus términos y condiciones, aceptaste que utilice tu información para su beneficio. Le diste las llaves de tu intimidad a cambio de nada. Google se va a meter a tu casa mientras duermes, se va a robar a tu gato y va a dejar el bote de leche vacÃo dentro del refrigerador. Quizá somos como Harley Quinn mientras que Google es el Joker y no lo podemos dejar ir. Pero Google no va a cambiar. Porque Google es malo, lo sabe y además le gusta. Le gusta.
