No alcanzo a asimilar cómo es que suceden las cosas. Cómo creemos que todo tiene un proceso y un fin especifico. Y no es asÃ.
De pronto las cosas cambian sorpresivamente. Tu ciclo normal gira, y te caes. Pero no sabes si el golpe te duele o tan solo te despierta. Qué difÃcil es entender lo que sucede a tu alrededor cuando lo único que sabes es que hay chispas brotando de quien menos lo esperas, y chocando contigo. No es fácil explicarlo, incluso me atreverÃa a describirlo como imposible. No hay manera de abrir los ojos cuando la música te arrulla y te eleva cada vez a un lugar distinto.
Y a pesar de que vivo luchando contra mà misma en el vago intento de controlar mis emociones, siempre pierdo. Me frustro, me enojo, me entristezco y regreso al punto de partida. Con lo mucho que me enoja perder una batalla. Pero en ese proceso, mis sentimientos ya ganaron la guerra. No sé si voy a darme en la madre otra vez. No sé si las cosas en realidad suceden por algo. No sé si voy cuesta abajo en picada. Tampoco sé si hay un destino o una casualidad. Pero por esta vez, voy a permitirme no saberlo. Y que pase lo que tenga que pasar.
Ya se abrió la puerta. ¿Y si me doy en la madre otra vez? Pues ya lo contaré después.
De pronto las cosas cambian sorpresivamente. Tu ciclo normal gira, y te caes. Pero no sabes si el golpe te duele o tan solo te despierta. Qué difÃcil es entender lo que sucede a tu alrededor cuando lo único que sabes es que hay chispas brotando de quien menos lo esperas, y chocando contigo. No es fácil explicarlo, incluso me atreverÃa a describirlo como imposible. No hay manera de abrir los ojos cuando la música te arrulla y te eleva cada vez a un lugar distinto.
Y a pesar de que vivo luchando contra mà misma en el vago intento de controlar mis emociones, siempre pierdo. Me frustro, me enojo, me entristezco y regreso al punto de partida. Con lo mucho que me enoja perder una batalla. Pero en ese proceso, mis sentimientos ya ganaron la guerra. No sé si voy a darme en la madre otra vez. No sé si las cosas en realidad suceden por algo. No sé si voy cuesta abajo en picada. Tampoco sé si hay un destino o una casualidad. Pero por esta vez, voy a permitirme no saberlo. Y que pase lo que tenga que pasar.
Ya se abrió la puerta. ¿Y si me doy en la madre otra vez? Pues ya lo contaré después.